El conocimiento de éste hongo se remonta hasta los inicios de las civilizaciones, ya en Egipto hay constancia de la existencia de la trufa. Se han encontrado papiros y jarronesde 1.000 años a.C., donde se detalla la preparación de la trufa.

En el siglo IV a.C., en Grecia, ya se cocina con trufa. Y no quedaron atrás los romanos, que consideraban las trufas uno de los manjares más exquisitos, creyendo que dondecaía un relámpago se formaban las trufas, en cierta manera teníanrazón, si era un añode lluvias, era un buenaño de trufas.

Pero durante la Edad Media el concepto de la trufa añadió un completo giro. La Iglesia católica la catalogó como un producto del demonio, debido a su poder seductor y laspropiedades afrodisíacas que se le atribuían, además de crecer bajo tierra, donde elinfierno queda más cerca. Fué por este motivo que la trufa quedó prohibida y cayó en elolvido. Prueba de ésto es que no aparece este hongo en ningín registro de cocina de laépoca. Afortunadamente, recuperaron la glória durante el Renacimiento, hacia el 1.500,siendo servidas en las mesas más poderosas, resultando una medida para valorar el estatus social, que hoy en día aún perdura.

El mundo misterioso que gira alrededor de la trufa es debido a diversos factores: desdesu recolección, que tiene que efectuarse por profesionales con la ayuda de perrosentrenados, hasta la consciente desinformación, por causas de mercados pocotransparentes, sobre todo el que envuelve este producto, engaños, precios ycantidades de producción irreales.

Los comienzos de la recolección de trufas en nuestra casa, son del siglo XIX, cuandolos franceses se desplazaron hasta los alrededores de Centelles (comarca de Osona) para explorar el territorio. De la misma mandera, el año 1941, unos cazadores de Centelles acompañados de truferos, se desplazaron a la Ribagorza aragonesa,descubriendo el gran potencial de ésta comarca para la producción de la trufa, hechoque trascendió a los habitantes de la zona y se extendió por varias localidadespróximas. El año 1947 con el mercado de la trufa de Graus, la recolección se habíaextendido a otras comarcas aragonesas como el Sobrarbe y el Somontado de Barbastro.

En 1954 la exportación a Francia y la elevada remuneración del producto propiciaron laexploración de nuevos territorios, descubriendo nuevas zonas truferas mas hacia el sur, como Castellón, Teruel, Soria, Cuenca y Guadalajara (Estrada 1999). A pesar de seruno de los tres paises del mundo con mayor producción trufera, en España elconocimiento de la trufa en la gastronomía popular era casi inexistente hasta hacepocos años.

Escrito por (Laia Aldomà i Pere Muxí).

Historia de la trufa (Cataluña)

Historia de la trufa (Cataluña)